Y es que volvemos del «veranillo» y nos encontramos con ciertas afirmaciones publicitadas desde los medios de comunicación…
Cuál ha sido mi sorpresa al comprobar que ante una herida en un niño es necesario limpiar con agua y jabón y aplicar povidona iodada, dejando claro la marca que debemos aplicar (Betadine). Esta afirmación basada en «sus evidencias» ha sido proclamada en una noticia del diario El País. El periodista que firma este artículo se ha basado, por supuesto, en el experto. Y el de hoy era José Javier Varo, director del Servicio de Urgencias de la Clínica Universidad de Navarra.
Sin menospreciar el trabajo que realiza este señor le recomendaría que antes de hablar de heridas en pediatría, deje que sean las enfermeras/os las encargadas de dar la información, pues son ellas las que realmente se dedican a curar las heridas y no por supuesto el médico.
Aunque entiendo que el artículo va dirigido a la población en general -pues dice que no se debe usar ni agua oxigenada ni mercromina en las heridas-, creo que antes de hacer las afirmaciones que lanza en su entrevista debería informarse algo mejor. Y ¿por qué digo esto? Por la apreciación y dirección que toman sus palabras al recomendar un antiséptico que inhibe su efecto -como casi todos- con la sangre. Por tanto la recomendación de usar povidona iodada debería estar prohibida -al menos colocada en el mismo saco que la mercromina y el agua oxigenada-.
Entonces, ¿qué debemos hacer ante una herida aguda en un niño/a? Hace unos meses abrimos un debate sobre este tema y los/las profesionales que respondieron fueron claras; ante una herida en un niño solo sería necesario agua y jabón, secar bien, y colocar un apósito (mejor si tienen dibujos). Ante una herida que sangra profusamente y que no cesa ante la presión que le realicemos, lo ideal será ir a un centro de salud (en horario de urgencias) y hablar con una enfermera/o que será quien mejor sepa qué hacer en estos casos.
El propio José Javier también se atreve a recomendar que no se usen los «puntos de tela» (vuelve a hablar de marca comercial) y entiendo que habla de la población en general. Pero zanja la cuestión de la siguiente forma: «No es conveniente a no ser que lo indique un médico». Esto todavía me hace más gracia, pues creo no haber visto jamás poner en urgencias unos puntos de tela a un médico y si alguna vez ha sido indicado no es precisamente el médico si no la enfermera quien sabe qué hacer. En mi humilde opinión debería haber hablado tanto del médico como de la enfermera o del equipo de profesionales de salud. Es precisamente, este tipo de mensajes las que hacen que no parezcamos un equipo de trabajo.
Foto: fuente El País.
Pablo García-Molina
Editor UPPPEDIATRIA.ORG